La donna è mobile

"Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino

Estampa festiva

Mañana de sol fuerte, día festivo y un ejemplar de no hay nada más lindo que una familia unida paseando por el parque vestida de, básicamente, toda la gama de azules y rosas. El papá viste traje azul oscuro y controla excepcionalmente a su prole; la madre, de rosa chicle, delega el oficio mientras se come unas pipas y los niños, unos de celeste y otras de rosa pálido, hacen lo que tienen que hacer, es decir, nada bueno, bajo la atenta mirada de sus progenitores que sin colcarse de la misa la media, también han colaborado en poner en peligro, con envidiable juego de muñeca, la salud y vaya usted a saber si la vida, de sus pequeños y adorados cachorros. ¿Pero por qué? ¿Pero por qué si sólo están echándole de comer a las palomas en una mañana dominical y ortopédica metida con calzador en la semana laboral? Ah, téngase aquí conocimiento y noticia de la única y principal fobia de esta narradora y pásese sin más dilación a descifrar los porqués y porqueses de tal aversión.

Aclaración primera, dos puntos y a la línea: una fobia no es más que un temor irracional y compulsivo a algo, o a alguien, que normalmente y a la generalidad no le parece temible. Es obsesivo, como bien se deduce y a esta narradora, la verdad sea dicha, le da un poco de apuro afirmar de una manera rotunda que las palomas sean una fobia para ella, pero asco sí le dan. Asco sí le dan, y además le dan mucho. Hace algunos meses vio un programa de televisión en el que cogían una —al azar, nadie se crea, al azar— de entre un puñado revoloteador de plazas públicas, y la observó mientras le levantaban el plumaje. Bajo ese paisaje emplumado de tan agradable tacto corrían, que daba gloria verlas, garrapatas y pulgas en un número imposible de calcular y menos de soportar. Además, no hace tampoco demasiadas fechas, una persona de toda su confianza le estuvo relatando cómo en otra vida, hará unos doscientos años y enterándose de ello gracias a una regresión hipnótica, estas ratas voladoras se transformaron en animales dispuestos a abalanzarse sobre el hombre —o sobre cualquier cosa con chichas que se moviera— para devorarlo, ay, debido a la hambruna y a las enfermedades que asolaban el entorno.

Aclaración segunda: si bien es cierto que en este ciclo las palomas son mansas y a su lado no se corre peligro real (que se sepa), su código genético, su pelaje y su piel deben estar tan irritados que en cualquier momento las criaturas de celeste y rosa, nuestras pequeñas criaturas queridas, las mismas que inocentemente animamos, alentamos y ponemos al alcance de estos seres alados (cargados de cucuruchos de comida insípida de la que deben estar hasta el gollete), pueden convertirse, a los ojos recalentados de esos bichejos hambrientos, en pollos asados listos para comer. Ñam, ñam. ¿Cómo no echarse las manos a la cabeza cuando decenas, centenares de ratas voladoras rebuscan su parte, rodean y pujan en las mangas y los hombros de nuestros hijos, durante una preciosa y festiva mañana de algo más que probable dramatismo?

Corolario: ¡Dios, pero cómo dejan a sus hijos acercarse a las palomas! ¡Pero por favor, qué asco!


Viernes, 09 de Diciembre de 2005 00:23.

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Autor: La donna è mobile

Alguien tenía que decirlo.

Fecha: 09/12/2005 00:43.


Autor: Paolo

Pozí.

Fecha: 09/12/2005 10:22.


Autor: Duque de Ínsua

En unas cuantas ocasiones,yo mismo con mis propias manos (oh, redundancias), he tenido que levantar los cadáveres de varias de estas miasmas voladoras de mi terraza. Sí,¡de mi terraza!.Afortunadamente, el proceso de descomposición no estaba iniciado en ninguna de las ocasiones, pero...
Lo cierto es que si todavía no he comenzado a disparar sobre estos volátiles con una escopeta de perdigones es porque temo que las piezas abatidas caigan sobre las testas de los viandantes (que golpe y que susto)y por que considerando el lado práctico de la cuestión, muchos de ellos caerían sobre los tejados de las viviendas vecinas y sus cadáveres terminarían atascando los canalones de desagüe, es decir: todavía joderían más muertas que vivas.

Fecha: 09/12/2005 11:49.


gravatar.comAutor: Egonauta

Y pensar que todo es culpa de Noé..... Lo del ramito de olivo que le trajo la paloma lo lió todo. De ahí a que le dieran el Nobel de la paz; un simple revoloteo. El amigo Noé ¿No podía haber seleccionado una tórtola si tanto le gustaba la especie? ¡Vamos, digo yo!

Un arrullo de tórtola migratoria y nada gregaria.

Egonauta

Fecha: 09/12/2005 19:26.


Autor: La donna è mobile

Qué asco de bichos, no voy ahora a dármelas de listilla diciendo que ya me lo olía, mi sexto sentido, jamás me acerqué, ya decía yo. Porque sería mentira. A mí me gustaban las palomas. Mi natural prudente me impedía meterme a darles de comer, pero es que ahora cada vez que veo esas familias jugándose el domingo a la ruleta, se me ponen los pelos del cogote que da miedo verlos.

Duque, por favor, conténgase. Bástele saber que le comprendo en su asco.

Egonauta, ¿aceptamos tórtola? Casi me van más los gorriones, ¿a ti no? Digo, como animal de ciudad.

:-) Gracias

Fecha: 10/12/2005 01:41.


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